La limpieza e higiene ocular de los bebés es sumamente importante para evitar cualquier tipo de infección o posible patología. Son muy sensibles y requieren una higiene totalmente aséptica e inocua diaria.

Al ser tan pequeños, producen mayor mucosa de lo normal, y es por esta razón que incluso en ausencia de una conjuntivitis o una obstrucción del lagrimal, algunos peques se despierten con legañas cada mañana, pese a que no haya una infección previa que las provoque.

Esta secreción legañosa procede de la mucosa y las glándulas de los párpados, que al estar en contcto con el aire, resecan el ojo del bebé y es lo que produce estas incómodas legañas. Es por ello, que es tan importante limpiarlos adecuadamente cuando esto suceda. Pero, ¿Cómo podemos hacerlo?

– Los envases de monodosis de suero es lo más práctico y cómodo para limpiar los ojos de los bebés: se aplica en el ojo y se retira con toallitas o gasas estériles con cuidado.

– Utilizando toallitas para limpiar los párpados delicadamente, eliminando los restos de bacterias existentes en el exterior de los ojos. Debemos tener en cuenta que, si se usan gasas, han de estar húmedas, empapadas en agua templada o en suero fisiológico.

– Es también importante tener en cuenta utilizar una toallita o gasa para cada ojo, y no usar la misma para los dos. Esto puede provocar una infección de un ojo a otro.

Estas acciones pueden realizarse un par de veces al día, una por la mañana cuando despierte el bebé, que es cuando se han acumulado más legañas, y otra tras el baño. De este modo podemos prevenir las infecciones e irritaciones en ka mayoría de ocasiones.

Fuente: Bebés y más

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