Las lentes de contacto son la solución perfecta para aquellos que aún no reúnen los requisitos o no se han decidido a someterse a una intervención de cirugía ocular láser. La evolución que han sufrido desde su lanzamiento ha sido espectacular, y hoy en día los formatos desechables nos permiten renovar las lentes con frecuencia mensual o diaria, lo que supone un beneficio para nuestros ojos. No obstante, se trata de un producto delicado para el que no hay que descuidar su mantenimiento: no podemos olvidar que están en contacto directo con el ojo y está en juego nuestra salud visual.

Como punto de partida, tenemos que asegurarnos de que estamos utilizando la solución adecuada para la limpieza de nuestras lentes. La oferta en el mercado es amplia, pero es posible que algunas marcas no dispongan de la calidad, óptima, por lo que lo recomendable es consultar con el especialista antes de decantarnos por alguna concreta. Una de las cosas que a veces se descuida es el tiempo del proceso desinfectante. Hemos de dejar que el líquido actúe en las lentes, así es que respeta las indicaciones y no vuelvas a ponértelas antes de tiempo. Por supuesto, nunca reutilices un líquido que haya estado en contacto con las lentes y bajo ningún concepto metas las lentes en agua de ningún tipo.

El estuche para guardar las lentillas es muchas veces el gran olvidado. Es conveniente limpiarlo con solución salina cada semana, y manipularlo siempre con las manos limpias. Además, cada tres meses debe ser renovado por uno nuevo y recuerda que su uso es personal: no se debe compartir con otra persona.

En ocasiones, es posible quedarse dormido con las lentes de contacto puestas. Aunque pienses que es poco tiempo y pueda dar pereza, no lo hagas y quítate las lentillas para dormir la siesta, pues el ojo debe descansar. Asimismo, lo ideal es que la vista descanse al menos un día a la semana del uso de lentes. Puedes aprovechar un día del fin de semana para ello,  tus ojos te lo agradecerán.

Las vacaciones de verano nos proporcionan ansiados días libres para viajar. A la hora de preparar el equipaje, no olvides meter en el neceser el kit completo para el uso de tus lentes. Te sugerimos que lleves más de un estuche, en caso de que puedas olvidarlo en el hotel, y que lleves el líquido suficiente desde el origen, sobre todo si vas al extranjero. Además, por si acaso pierdes alguna lente, lleva siempre un par extra, y viaja con tu receta oftalmológica y el contacto de tu especialista, por si fuera necesaria una consulta.

Mientras seas usuario de lentes de contacto, sigue estas premisas para garantizar el cuidado de tus ojos. Y, si estás pensando en olvidarte de usarlas para siempre, en Clínica El Brillante estaremos encantados de responder cualquier tipo de duda que puedas tener sobre cirugía láser ocular.

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