Durante el día, los niños someten su visión a un número bastante elevado de tareas, sobre todo los menores en edad escolar. Estar tareas van desde leer, estudiar, hacer deporte… hasta ver la televisión, jugar a videojuegos… De esta forma, sus ojos trabajan a pleno rendimiento durante el día. Cuando llega el nuevo curso escolar, este hecho cobra un mayor importancia.

 

En ocasiones, la vuelta al cole lleva implícita la aparición de síntomas tales como dolores de cabeza, dolor ocular o bien, conllevan malos hábitos como acercarse demasiado a los libros, u objetos tecnológicos (tablets, móviles, pantalla de ordenador)… Estos síntomas pueden ser los indicadores de la existencia de dificultades visuales en el niño que han de ser tratados de inmediato dado que, podrían desembocar en malos resultados académicos o en problemas oculares más graves.

 

De esta forma, estos defectos visuales pueden impedirles seguir la clase, atender las explicaciones o ejercicios de la pizarra, leer con fluidez y comprensión o estudiar cómodamente. Si bien es cierto, hay centros en los que se realizan revisiones, o exámenes visuales de manera bianual, pero estos exámenes solo miden la agudeza visual en visión lejana, pero no se revisa el rendimiento de la vista en actividades de visión cercana como leer o estudiar.

Por ello, se recomienda que se observe la conducta visual del niño y se ponga en conocimiento del oftalmólogo cualquier anomalía que se detecte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*Información de somosoptometristas.com

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