Todos conocemos la diabetes. Se trata de una enfermedad que se origina porque el páncreas no sintetiza la cantidad suficiente de insulina que el cuerpo necesita. La insulina es la hormona encargada del mantenimiento de los niveles de glucosa, por lo que su insuficiencia deriva en que el organismo tenga un exceso de glucosa en sangre, ya que no es distribuida de la forma adecuada. Seguramente, hayas escuchado hablar de que las personas con diabetes han de prestar especial cuidado a su vista. Pero, ¿sabes por qué y cuáles son las complicaciones visuales son de las más peligrosas para los diabéticos? Se centran en dos: retinopatía diabética y edema macular.

Una de las principales complicaciones que se puede desencadenar en nuestros ojos a consecuencia de la diabetes es la retinopatía, motivada por la alteración en los vasos sanguíneos que nutren la retina. La retina es una membrana que se sitúa en la parte interna del fondo del ojo. Si se producen cambios en estos vasos, también se acaban dando en la retina. En la fase inicial, la retinopatía puede no manifestarse mediante síntomas aparentes, porque se produce en la zona de la retina periférica. Cuando se producen en la mácula, que es por donde vemos, recibe el nombre de edema macular. En ese caso, se pueden producir alteraciones visuales significativas, que pueden llevar a una pérdida de la visión si los vasos se rompen.

Por todo ello, las revisiones oftalmológicas son especialmente relevantes para las personas diabéticas. Al margen de realizar un control diario de la glucosa como rutina de seguimiento, lo conveniente es que se sometan a una revisión, al menos, con carácter anual. En el caso de que exista alguna afección concreta, será el especialista quien recomiende la frecuencia conveniente. Las visitas son importantes para chequear el fondo del ojo -algo que solo puede llevar a cabo el oftalmólogo-, pues en ocasiones no hay síntomas aparentes (no olvidemos que la diabetes es una enfermedad silente, no duele) y el paciente no se da cuenta, porque los signos aparecen en zonas periféricas de la retina sin alterar la visión. Además, el oculista se encargará de examinar si hay signos de cataratas o glaucoma.

Uno de los casos en los que hay que prestar especial seguimiento a la salud de los ojos es el embarazo de una mujer con diabetes. En ese caso, lo ideal es realizar una primera visita al oculista en los tres primeros meses, y que sea su médico quien fije la continuidad de las revisiones. No olvidemos también que existe la posibilidad de diabetes gestacional. Si se da, pide cita con el ofatlmólogo tan pronto sea detectada, y sigue las pautas que te indique.

Recuerda que la diabetes es una enfermedad común, pero no por ello hay que restarle importancia. Un diagnóstico a tiempo, seguimiento de las pautas adecuadas y cumplimiento del calendario de controles oculares pueden garantizar el buen estado de nuestra vista.

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