¿Sabías que Córdoba tiene mucho de lo que presumir en cuanto a cirugía de cataratas? En el siglo XII, un médico judío conocido como Algafequi se hizo famoso por ser un experto en esta técnica quirúrgica. En la calle Judíos, en el Casco Histórico de Córdoba, una escultura recuerda la importancia que tuvo en la sociedad cordobesa de la época y que aún tiene en la historia de la medicina.

Este oculista, al que algunas leyendas sitúan como inventor de las gafas, escribió además una interesante obra titulada ‘Guía del Oculista’, cuyo manuscrito se conserva en la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial. Lo escribió para asegurar que el conocimiento adquirido en todos aquellos años dedicados al estudio de la medicina no se perdiera y pudiera heredarlo su hijo.

Como podrás imaginar, en aquella época, la investigación oftalmológica estaba aún en pañales. Algafequi se dedicó al estudio y tratamiento de las enfermedades del iris, alegando que la causa de las cataratas era la segregación de un líquido “que al caer produce opacidad, como un agua que cae delante de la vista”.

Se servía de una aguja especial para extraer la catarata e incluso empleaba sus propias técnicas de anestesia, inspirados en los tratados médicos de Alejandría. Pese a lo mucho que ha avanzado la oftalmología, la superación de sus teorías y el avance de las técnicas quirúrgicas, a Algafequi se le deben muchos avances en cuanto a la fisionomía del ojo.

¿Y qué hay de la leyenda que le sitúa como inventor de las gafas? Es falsa, pero tiene su por qué: está fundamentada en las similitudes que encontramos entre la palabra “gafa” y el apellido de este médico judío. En realidad, las primeras lentes se crearon al menos un siglo después de la muerte de Algafequi.

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